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lunes, 4 de agosto de 2014

Resumen de La Lectura Esencial N° 0.2. Modulo III.

Imagen bajada de Internet
EL PODER DE LOS HOMBRES QUE VUELAN 
    Gerardo Reichel Dolmatoff y su contribución a la teoría del Chamanismo 
Roberto Pineda Camacho. Departamento de Antropología. Universidad de los Andes y Nacional de Colombia

Marulanda Ríos Ana  
Sociedad para el Estudio de las Manifestaciones Rupestres de Venezuela (SEMARVE).

El antropólogo Gerardo Reichel Dolmatoff, dedicó gran parte de su vida a explorar el laberinto de la conciencia amerindia,  analizo la iconografía orfebre y abrió nuevas perspectivas para la interpretación del chamanismo, como eje fundamental del desarrollo de las sociedades complejas de Colombia y como modelo que permite regular las relaciones de la sociedad con su medio ambiente, fueron  numerosos sus trabajos y publicaciones. Entre las investigaciones arqueológicas y etnográficas de las diferentes partes del territorio colombiano estan las de 1944, con los guahibos del Orinoco, describiendo su cultura material, en 1945, con los yuko-yukpa de la Serranía de Perijá en la frontera con Venezuela; describió sus ritos de enterramiento secundario, entre otros aspectos de su cultura. visitó los chimila del río Ariguaní en el Departamento del Magdalena al norte de Colombia,  de los cuales dejo diversos informes etnográficos y apuntes sobre su chamanismo. En 1946,  fundó en la ciudad de Santa Marta,  junto con su esposa, el Instituto Etnológico del Magdalena. Ambos se dedicaron a un vasto proyecto de investigación arqueológica que los llevó a describir a las sociedades del formativo temprano, algunas de las cerámicas más antiguas de Suramérica y, a plantearse los problemas de la sedentarización y del origen de la agricultura.
Del asentamiento tairona situado en la costa del Caribe, expreso que sin duda, existía una continuidad –a pesar de los grandes cambios provocados por la conquista española– entre los antiguos tairona y los indios contemporáneos de la Sierra Nevada, habitado entre otros, por los indios kogui, hablantes de los idiomas de la familia chibcha, quienes eran profundamente religiosos y el ethos de su cultura giraba  alrededor de la vida del templo, su ideal de  vida  era de acuerdo con la Madre Universal y  pensaban que existen diferentes dimensiones del mundo: una dimensión perceptual y una dimensión simbólica, donde el telar es también una de las metáforas fundamentales de su vida, ya que, el acto de hilar constituye una forma de concentración meditativa; “hilar es pensar”. Reichel consideró a los líderes religiosos como sacerdotes que denominaba también con el nombre de chamanes.
Entre los muchos temas que  analizö, esta la relación con la naturaleza y  poder que deriva del Sol, del hombre payé, su papel mediador con la naturaleza a favor de su comunidad, de como el primer payé trasmitió a sus sucesores la sustancia viho, de carácter psicotrópico, con propiedades alucinógenas que producen modificaciones en los estados de conciencia. 

Ayahuasca, yagé planta sagrada. Imagen de Internet
Se trata de verdaderos enteógenos, a través de los cuales se visualizan los ancestros, conoce el universo, vuela por el macrocosmos, penetra en la Vía Láctea, domina el trueno, entra en contacto con el mundo de los animales, perciben ciertas experiencias con los «dioses». Reichel se percató de la gran importancia de estas plantas para la cultura y redactó un primer ensayo al respecto titulado «El contexto cultural de un alucinógeno aborigen. Banisteriopsis caapi» (1969), señalaba la importancia de estudiar de forma comparativa el rol de las plantas en las diferentes culturas, insistia, que no sería posible entender las culturas sin comprender el uso que hace de sus plantas, particularmente aquellas que podrían denominarse “Plantas de los Dioses”.
Exploró con cierto detalle la experiencia de transformación del chamán (payé), en jaguar y la significación del hombre-jaguar en las culturas aborígenes de Colombia y del Amazonas, resaltó el hecho  que con frecuencia en Mesoamérica o en los Andes centrales se daba una integración entre las funciones sacerdotales y políticas, creándose una especie de “realeza felina”.  Recopilo  el modelo  de la cosmología tukano (región del Vaupés colombiano,el río Pirá Paraná y caño Colorado), interpretandola como la forma de análisis ecológico, donde la religión es funcional con la conservación y reproducción del medio ambiente. Bajo esta perspectiva, el chamán es un ecólogo, una de cuyas funciones es la «gestión» y «conservación» de los recursos de la selva; su punto de vista se expresa en metáforas que dan cuenta de los diferentes niveles de funcionamiento del paisaje, de los diferentes ecosistemas y del cosmos. Durante la toma de yajé y otras plantas,  perciben diversas figuras, colores, motivos iconográficos, también  escuchan cantos, música, entre otros, que dan origen a nuevas expresiones artísticas en la comunidad. Estas visiones se plasmaron en los dibujos que decoran las paredes exteriores de las malocas, en cortezas con diferentes fines y, también, en las numerosas figuras de petroglifos del Arte Rupestre de la zona.
Desde su punto de vista, la iniciación chamánica implica consumir plantas alucinógenas como un elemento cultural arcaico, de difusión prácticamente universal y  los cazadores de la época paleolítica debieron conocer algunas de estas plantas narcóticas y su empleo debe estar estrictamente relacionado con el llamado vuelo chamánico, donde el chamán es ante todo el hombre “pájaro”, que representa toda una filosofía. Reichel encontró que, según los kogui, los principales templos estaban dedicados a la divinidad felina y que en sus alrededores se exhibían calaveras de jaguares; aún hoy en día los pacíficos kogui de la Nevada consideran al jaguar como uno de sus ancestros. 
Frottage de Petroglifo Zoomorfo
 Puerto Cabello. Venezuela 

Sus sacerdotes, con ocasión de ciertos rituales, portan máscaras de jaguares, como quizás lo hacían algunos de sus predecesores tairona.Todos estos «Hombres Águila», «Hombres Felinos», «Hombres Murciélagos», entre otros, compartían seguramente una filosofía del mundo y técnicas de modificación de la conciencia para gobernar y controlar el universo.

También sugirió, en su interpretación de la iconografía del mundo orfebre, que la mayoría de las representaciones figurativas precolombinas del país constituían un complejo coherente y articulado de arte chamánico, con el tema unificador de la transformación. Esto  invita a pensar de forma más profunda sobre las funciones políticas y el rol de los «señores» dorados y sagrados en el interior de las propias sociedades, y las funciones de los cristales y los metales en las sociedades prehispánicas. En sus propias palabras: «Pienso yo que se debería trabajar más y más en las zonas más fronterizas del saber. Estas zonas son aquellas en que la antropología limita con la biología, con la psicología, con las ciencias naturales, como la botánica, la zoología, la ecología y demás... Estudiar la vida en sociedad, la vida sociopolítica, no es suficiente; sería una limitación demasiado estrecha de la gama de los fenómenos culturales a investigar...» (Reichel, 1990: 10). 

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