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Los Pueblos Originarios de Venezuela



Por: la Lcda. Ana Marulanda.
Educación, Mención Desarrollo Cultural: Convenio: UNESR / MEU /MC Puerto Cabello, Edo. Carabobo 2005 / 2010.  
Este es un aporte para el fortalecimiento y consolidación de una educación emancipadora y liberadora, promoviendo el  acceso al conocimiento y valoración de las potencialidades originarias, enfocado a su rescate, preservación y defensa, de la historia de los pueblos originarios como Identidad Nacional.

Teorías del poblamiento: En un principio la teoría más aceptada sobre el poblamiento de América fue de 20 a 15 mil años a.C. por cazadores mongoloides que atravesaron el estrecho de Bering (un Istmo que  comunicaba la actual Siberia con Alaska). De acuerdo con esta teoría que  se le llamo Monogenista palabra que se compone de “mono”, que significa “uno solo” y génesis equivalente a “origen”,  todos los pobladores originarios tenias un mismo origen y que sus diferencias se produjeron posteriormente debido a factores climáticos, el defensor fue el antropólogo norteamericano de origen Checo Alex Hrdlicka (1869-1943) quien la presento en 1917. Por su parte, Paúl Rivet (1876-1958), defendió la teoría Poligenista, palabra compuesta que une a “poli” equivalente de “muchos” con génesis u origen. Ya  que  hay grandes diferencias étnicas y culturales entre los indígenas americanos, no hay una  procedencia  única, sino que llegaron de diferentes partes del planeta y en diferentes tiempos. Recientes estudios en América han logrado darle fuerza a esta teoría porque comprobaron que las primeras oleadas de pobladores se iniciaron hace 30.000 aproximadamente, mientras que las ultimas hace unos 1500 años, según la teoría expuesta por el este antropólogo francés:

·         La primera no fue por el estrecho Bering, fue por vía marítima de origen australiano, que navegó por el océano pacifico a través de las islas polinesias llegando al sur del continente lo que hoy se llama la Patagonia en Argentina.
·         La segunda oleada también fue cruzando el Océano, pero de origen malayo (Melanesio) y polinesio y llegaron a Centroamérica.
·         La tercera  oleada fue de Mongolia los mongoles provenientes de Asia pero no entraron  por el estrecho sino navegando a través de las islas Aleutianas y llegaron a las costas de Norte América
·         La cuarta oleada fue  la de los esquimales, que si atravesó el estrecho Bering  y se quedo en lo que se llama actualmente Alaska.

 Los Originarios grupos permanentemente se movilizaban por todo el continente, muchos de ellos se establecieron en estas tierras y otros continuaron atravesando el país camino a otras latitudes.  A juzgar por los utensilios hallados en Venezuela, se cree que corresponden a una sociedad recolectora de alimentos propia del periodo Paleolítico europeo. Entonces desde Mongolia y Oceanía, llegaron los modos de vida a estas nuevas tierras y a medida que éste se hacía dueño iba obteniendo el sustento, logrando formarse como un  hombre  de  costumbres ajustadas a las condiciones particularmente geográficas de cada región, dando lugar a las etnias locales.

En algún momento y lugar, unos y otros originarios se encontraban fundiéndose en una nueva familia con características particulares. Este proceso de miles de años explica que, al tiempo que en México y los Andes florecían elevadas culturas, en las zonas desérticas del Amazonas y la Tierra del Fuego, habitaban grupos con un modo de vida similar al de la edad de piedra. Según Sanoja, M (1982). La antigüedad del hombre en Venezuela se ha estimado formalmente en unos 15 mil años A.C. de acuerdo a los hallazgos de los yacimientos El Jobo, Muaco y Taima Taima, del estado Falcón y otros. Otras investigaciones han identificado culturas líticas similares a la del hombre del Paleolítico del viejo mundo, lo han constituido como  un punto de confluencia de diversos grupos, especialmente de Arahuacos (Aruacos, Arawaks), y de los Caribes  lo cuál podría elevar esta fecha a unos 25 mil años A.C. en el territorio venezolano.

En  los comienzos de los años 40, un ganadero encontró una piedra con forma de cuchillo en una playa del río Pedregal (Muaco, Falcón), la cual fue enviada al Museo de Ciencias Naturales de Caracas, a raíz de este hallazgo, JM. Cruxent, uno de los padres de la arqueología venezolana, y otro grupo de arqueólogos, inician investigaciones en la zona, las cuales definieron un panorama de la arqueología venezolana estableciendo una cronología y las primeras series o estilos arqueológicos.      
 
Los Originarios de Carabobo: Se presume que en una época bastante remota antes del descubrimiento de estas tierras, existió en el territorio donde hoy se llama Carabobo, una cultura originaria primitiva mucho más avanzada que la vista por los españoles del siglo XVI, Según estudios del doctor José María Vargas en cráneos de aborígenes de la región eran por sus características de origen Caribe, pero se sabe que antes de llegar estos grupos, los antiguos pobladores eran los arawacos, dan testimonio de ello las piezas arqueológicas halladas en la inmediaciones del Lago de Valencia, donde floreció en sus orillas  tribus Arauco o Arawaks, que los entendidos en Etnología señalan como originarios de la parte norte occidental de la América Meridional, debido a lo cual, pues se estiman como primitivos habitantes de Venezuela y por consiguiente, de Carabobo, a los expresados indígenas.

Los Arawaks, ocuparon una extensa área Americana, debido a que sus tribus se desparramaron en distintas direcciones desde su lar nativo. Unos hacia el sur, hasta los llanos Bolivianos y Paraguayos, siguiendo el curso de los grandes ríos y otros se lanzaron al mar, para llegar hasta las Antillas. Eran estos indígenas consumados agricultores y ágiles cazadores; difundiendo el cultivo del tabaco y del maíz, siendo los primeros creadores de la hamaca.  De baja estatura (1,60) y su braquicéfalos; los de la región carabobeña eran de color claro, ojos rectos y expresivos, nariz aguileña, labios finos; boca, pies y manos pequeñas, cuello largo y vientre poco salido; rasgos que bien pueden compararse con la raza europea y caucásica, hallándose todavía en la región de Yagua y Vigirima (Municipio de Guácara), en algunos individuos su acentúa la raza aborigen,  demostrando  la veracidad de lo dicho sobre el hermoso aspecto físico de estos.

Mas adelante llegan a la Arauquía de Venezuela los feroces Caribes, raza de pescadores con una estatura de 1,58 metros, mesocéfalos, salidos de la extensa meseta del Matto Grasso, en el Brasil; remontan en sus rápidas curiaras los caudalosos ríos, se adentran; indomables por las tupidas selvas Amazónicas, arrasando con los rublos que encuentran, dispersos en estas inmensidades. Salen al mar Atlántico y, bordeando las costa del norte brasileño y las Guayanas invaden las costas del Golfo de Paria; siguen en ola invasora, terrible y devastadora, hasta el norte-centro del país, arrinconando y cercando a los Arauco, que se repliegan hasta las márgenes orientales del lago de Tacarigua (Valencia); quedando una línea divisoria más o menos estabilizada a la llegada de los españoles, entre ambas razas indígenas, que partían desde un punto cercano de la bahía de Turiamo, en el estado Aragua, pasando por las inmediaciones de la población de Maracay, hasta seguir en una línea irregular que se perdía en las selvas de La Orinoquia.

Los Originarios del Táchira: El Táchira desde épocas remotas ha sido un lugar de paso de grupos, un centro de confluencia cultural que está vigente debido a nuestra condición como una de las fronteras más dinámicas de Latinoamérica.  Los aborígenes que inicialmente habitaron el territorio tachirense tenían vida propia e independiente y habían alcanzado cierto grado de desarrollo cultural. Pero la llegada de los españoles en el siglo XVI y la posterior incursión de la población africana, relegaron su tradicional esquema comunitario y dio pie a un proceso de mestizaje étnico y cultural. Muchas de sus costumbres desaparecieron, otras se mezclaron con las de los nuevos pobladores y unas pocas sobrevivieron. Durante cientos de años, esta mezcla fue dando origen a nuevas expresiones, costumbres y creencias transmitidas oralmente de generación en generación, y que han configurado la Cultura Tradicional Tachirense.

En épocas del Imperio Egipcio, en nuestras tierras funcionaban los talleres líticos, en los cuales se fabricaban herramientas como hachas, martillos y manos de moler las cuales, se supone, se destinaban al comercio y el intercambio. En El Cementerio Develó se  práctico complejas costumbres funerarias como el uso de Fardos y Mintoyes (tumbas que consisten en silos subterráneos revestidas en lozas de piedras) Ambas, características presentes en otros grupos latinoamericanos pero poco comunes en Venezuela. Y finalmente, el hallazgo de hojas y semillas de maíz evidencia la práctica de la agricultura aunque en forma incipiente.
De los restos de entierros primarios y secundarios, se puede inferir una sencilla estratificación social. Restos de husos de piedra y agujas de hueso indican la práctica del tejido así como collares y otros adornos, la ornamentación personal. Flautas y otros instrumentos denotan un aspecto musical. La tradición cerámica es variada en cuanto a formas, usos y decoración.  Practicaban ampliamente el comercio (trueque) y la navegación. (Sobre todos las tribus del piedemonte llanero). Físicamente, eran de estatura mediana (1,50 - 1,60mts) y cabellos largos como lo evidencian peinetas de hueso.

En las Colinas de Queniquea, Sucre (1991-93) Cronología: 300 A.C., al siglo VII D.C. se excavó un yacimiento de tipo aldeano  A unos 5 minutos de Queniquea, capital del Paradero, Municipio Sucre del Estado Táchira, tuvo lugar uno de los principales hallazgos de la arqueología venezolana: La primera y hasta ahora única aldea indígena que puede ser observada a simple vista y pone en evidencia un inmenso caudal de información aún desconocida para la humanidad entera.  Machu Picchu en el Perú, representa uno de los vestigios más importantes del mundo, de las culturas prehispánicas, pues bien, Colinas de Queniquea tiene para el Táchira, Venezuela e incluso para América, las mismas implicaciones desde el punto de vista social, histórico, cultural y ambiental, por cuanto se trata del primer centro poblado con su configuración total que se localiza a nivel regional y nacional, cuyo evidente desarrollo cultural y tecnológico era insospechado en nuestros grupos indígenas, para esa época (200 A.C. hasta S. VI d.C.). En 1991 comenzaron las excavaciones en esta montañosa zona, que pusieron al descubierto 30 terrazas (y se supone la existencia de más) construidas sobre el declive natural de un cerro. En ellas se aprecian las cominerías de piedra, desagües, muros de contención entre otras estructuras de la aldea que fue hogar de más de un centenar de individuos.

En África Alejandro Magno fundaba Alejandría, en Oriente se construye la Gran Muralla China, en Europa Platón funda la Academia y Aristóteles el Liceo. En América se consolidan la cultura Chavín y Zapoteca y en Venezuela, grupos a las orillas de los lagos de Maracaibo y Valencia dejaban interesantes testimonios en cerámica y petroglifos. Todo esto ocurría en el mundo mientras en una aldea de Queniquea, nuestros antepasados construían las únicas terrazas para habitación localizadas en el país. Hasta ahora, sólo se sabía que las terrazas eran destinadas a la agricultura y que fueron usadas por numerosos grupos de los andes americanos. Por lo tanto, se trata de un hallazgo sin comparación con otro grupo Originario venezolano, aunque sí con uno localizado en Quinchana (Magdalena-Colombia), pero de más reciente data.

Esta capacidad tecnológica es reflejo de una desarrollada sociedad sedentaria que tuvo significativos logros en la agricultura, tejido, alfarería, industria lítica y el comercio. Las semejanzas entre la cerámica de los grupos, demuestra la existencia de vínculos comerciales. El asentamiento se prolongó durante varias  generaciones de acuerdo a las aproximaciones arqueológicas y las pruebas científicas. Sobre ambos argumentos se levanta la hipótesis de que, quizás, la movilización de grupos indígenas no sólo se dio en dirección Colombia-Venezuela, sino viceversa también.

Los pueblos originarios y su resistencia histórica: Hasta la invasión, los aborígenes se aseguraban los alimentos y los bienes necesarios para vivir a través de relaciones de reciprocidad y redistribución. La primera, consistía en la práctica de la solidaridad y ayuda mutua entre los miembros de la comunidad. Se ayudaban entre sí a cultivar y a cosechar. Mientras que la redistribución, consistía en el cobro de fuertes tributos en productos y en trabajo que eran contabilizados para determinar en que zonas sobraban o faltaban alimentos para luego distribuirlos en las poblaciones más necesitadas. Esto confirma el espíritu comunitario de los pueblos originarios.

Todo ello fue abruptamente intervenido, incomprendido y avasallado hace más de 500 años por otra cultura proveniente de Europa que, buscando nuevas rutas comerciales para su expansión económica, se encontró accidentalmente con las costas nororientales “de las nuevas, pero ya descubiertas por los pueblos  originarios" Tierras de Gracia. A partir de ese momento (1492) se desencadenó un encuentro sin parangón en la historia de la humanidad: exterminio de aldeas enteras con apropiación violenta de tierras colectivas, expoliación codiciosa e indiscriminada de recursos naturales, desconocimiento y aniquilamiento de lenguas y religiones, evangelización compulsiva, desarticulación de sociodiversidades milenarias, introducción y propagación de enfermedades  diezmadoras de comunidades, mestizaje obligado, retiradas estratégicas hacia zonas de refugio; Incluso algunos optaron por los suicidios colectivos, como se infiere en referencias etnohistóricas que mencionan un sitio llamado "El Perdedero" (Municipio Simón Rodríguez) donde ofrendaron sus vidas en aras de la libertad, colonización con implantación de instituciones extrañas, guerras independentistas y, autodeterminaciones políticas que haciendo valer la gloria de haber liberado a Venezuela del dominio español, y aprovechando el desconocimiento de los indígenas de la lengua y las leyes de la sociedad criolla, los descendientes de europeos se iban  haciendo poco a poco dueños de sus tierras.

En los últimos decenios quedaron en efecto marcados por el control de políticas oficiales indigenistas: más que reconocer la especificidad de las comunidades indígenas, se trató de incorporarlas a la vida general del país, aportándoles protección y asistencia social de cara a su aparente retraso y fragilidad. Una asistencia proporcionada en su mayor parte según las normas de las misiones religiosas, sólo ellas operaron en los territorios regularmente habitados por los pueblos originarios. De hecho, fueron esas misiones quienes recibieron las ayudas económicas atribuidas por los distintos gobiernos a las comunidades indígenas del país. En numerosos casos, los misioneros prohibieron las prácticas tradicionales tales como los ritos chamánicos, en detrimento de su dimensión medicinal.


A consecuencia de su resistencia frente al vasallaje, el despojo sistemático de sus tierras y de la progresiva exclusión a que fueron sometido los pueblos indígenas venezolanos se hayan en la zona fronteriza de oriente, occidente y al sur del país.

La lengua originaria: Desde pequeños/as, se nos ha  enseñado que nuestra lengua materna es el español, recordemos nuestra verdadera historia cultural y preguntemos  ¿esta lengua que se dice materna provino  de una transculturación? (En donde se percibe que no existe una cultura mejor que otra, porque se intercambian las formas de ser y se complementan  voluntariosamente).  ¿Ho en realidad esta  lengua  “materna-española”, es gracias a  una  “aculturación” generada por la invasión?... ¡No hay mucho que cavilar, gracias a la deculturacion que sobre paso la cultura autóctona, tenemos la lengua española como materna! Hoy el gobierno revolucionario oficializa su idioma, articulo 9, titulo II, capitulo I de los principios fundamentales, dando su justo  rango constitucional a los pueblos indígenas
Tenemos de  las lenguas indígenas algunos ejemplos en Venezuela: del Arawac: Huracán,  caimán, canoa, colibrí, enaguas, hamaca, iguana, maíz, sabana. Del Caribe: Piragua, Cacique, Curiara, Caníbal, chipichipi, múcura, auyama, bejuco, totuma, cabuya entre otros. De todo lo antes indagado, se puede  interpretar, que cada pueblo tiene su propia lengua de expresión que los caracteriza, a la cual se le han incorporado varios vocablos  a  través  de la   interculturalidad” que puede haber sido por una deculturacion o “transculturación”.

 Situación actual de la población originaria: A pesar de todas las vicisitudes, aún existen unos 32 grupos étnicos aproximadamente, cuales conservan sus propias lenguas, pero es complicado dar una cifra exacta de los  indígenas que viven actualmente, esta dificultad se debe a los cambios políticos, económicos, ideológicos que  presenta  la población indígena por  el proceso de mestizaje intenso y constante que han vivido, de tal manera es posible encontrar personas racialmente indígenas, pero que culturalmente se asumen como mestiza, pues han perdido o rechazan su pertinencia racial y con ello su herencia cultural indígena y su lengua, pero es posible, por ejemplo encontrar comunidades que racialmente son mestizas, que han perdido desde hace varias generaciones la lengua indígena; pero que asumen como indígena porque en su visión de mundo y los elementos de su vida cotidiana continua dominando la herencia indígena.
Los pueblos indígenas tienen hoy una percepción distinta de su presente porque se han dado cuenta de su enorme potencial que tienen como miembros activos de las sociedades a las que pertenecen. Su meta no es volver al mundo que vivieron sus antepasados prehistóricos, tampoco buscan la independencia para la formación de nuevos estados. En pocas palabras su objetivo es integrarse en condiciones de igualdad y justicia a la vida de sus respectivos países sin dejar por ello de ser con orgullo indígenas.

Políticas y Proyectos, para el poder ciudadano e integración de los pueblos  indígenas en Venezuela con la Nueva Legislación:

En marzo de 1998, mientras no es más que un candidato a la presidencia de Venezuela, Hugo Chávez firma un «Acta de compromiso» más conocida como « Un compromiso con la Historia ». Se trata de una serie de promesas hechas a los pueblos originarios del país, en el que toma «públicamente, nacional e internacionalmente, el compromiso de saldar la deuda» histórica que el Estado venezolano tiene con esta población, y allí comenzó la lucha por la Constituyente, para que  fueran reconocidos íntegramente como pueblos, con derechos específicos, y que se reconociera igualmente su derecho de participar en la vida del país.»
Una vez electo, Hugo Chávez convocó un referéndum para que la población de Venezuela expresara su acuerdo o desacuerdo respecto a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Luego de una votación abrumadora a su favor, fueron elegidos 131 delegados de todo el territorio para convertirse en constituyentes. Entre ellos, tres representantes de los pueblos originarios de Venezuela, reunidos en un congreso en Ciudad Bolívar, estos pueblos acordaron sus proposiciones para la elaboración de la futura Constitución, estas propuestas suscitaron largos debates en el seno de la Asamblea.

Las reivindicaciones de los pueblos originarios: fueron en efecto denunciadas por ciertos delegados en la Constituyente como susceptibles de aportar un grave riesgo para la soberanía y la integridad de la Nación. Asimismo blandieron los riesgos de una definición de la sociedad venezolana como «multiétnica» y de los indígenas como «pueblos» en forma integral. Alegando el peligro de una posible secesión indígena, ellos se opusieron igualmente a que sus «dialectos» fueran reconocidos como «lenguas», y su justicia consuetudinaria como un sistema judicial propio. Más que un asunto de principios, se trataba como telón de fondo de dos de las principales reivindicaciones de los pueblos originarios: que se reconociesen sus derechos originales sobre sus tierras ancestrales, así como sus derechos a controlar los recursos naturales de esas tierras.

La mayoría de los constituyentes estuvo de acuerdo en la legitimidad de estas demandas, y desechando la campaña alarmista, el Capítulo «Derechos de los pueblos indígenas» fue aprobado en primera instancia por la Asamblea Constituyente el 3 de noviembre de 1999. Este capítulo constituyó la matriz del Capítulo 8 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, aprobada por referéndum el 15 de diciembre de 1999. En el artículo 119 leemos lo siguiente:

“El estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y en la ley”.

Participación comunitaria de los pueblos indígenas en el proceso político de Venezuela:
 Por primera vez, los derechos inalienables de los «pueblos originarios» del país son reconocidos. La nueva Constitución sienta las bases de un desarrollo equilibrado de las etnias sobrevivientes, reconociendo sus costumbres, su cultura y su cosmovisión. El derecho a una «educación intercultural bilingüe», integrando sus lenguas maternas, la incorporación de su medicina tradicional al sistema nacional de salud y el reconocimiento de sus sistemas de jurisdicción propios, adquieren valor constitucional. Y sobre todo, el Estado es definido como «multiétnico, pluricultural y multilingüe», reconociendo finalmente a las comunidades indígenas el derecho a la propiedad colectiva de la tierra.Para Luís Bello, abogado especialista en la defensa de los derechos humanos y de los indígenas en particular:

 «la Constitución venezolana es la única en el mundo que ha incluido –de manera innovadora – el reconocimiento de un abanico amplio de derechos de los pueblos originarios» Derechos que, según él, para su enunciado han contado con la participación de esos pueblos. Para el abogado, los pueblos originarios son así «pasados de una situación de anonimato, de marginalidad y de no reconocimiento de sus derechos específicos, a una realidad de participación activa en la defensa de esos derechos y de su vida colectiva en tanto que pueblos».

Un nuevo modelo de intervención oficial hacia la población indígena se crea a partir de la nueva Constitución venezolana: las políticas indigenistas se sustituyen por una política de reconocimiento y participación. Una ruptura de impactos múltiples, tanto sobre las estructuras de representación del Estado como sobre la propia población indígena. Las Comisiones de Trabajo son establecidas por el Consejo Nacional de acuerdo a las necesidades coyunturales. Cada una de ellas, está integrada por un miembro de la Coordinación Nacional y si necesario por otros miembros. Actualmente existen cinco comisiones activas en las siguientes áreas:

a) Salud, educación y deporte.                                                                   
b) Derechos humanos, mujer y adolescentes.
c) La demarcación de hábitat y tierra indígenas.
d) Diseño de proyectos comunitarios.
e) Comunicación, biodiversidad y relaciones institucionales e  internacionales.

El Consejo Nacional Indio de Venezuela reivindica la situación  actual de los pueblos indígenas: (CONIVE)  es el órgano nacional representativo de los pueblos y organizaciones indígenas del país. Tiene carácter no gubernamental, sin fines de lucro, ni credo religioso o político. El CONIVE agrupa alrededor de 60 organizaciones indígenas y en su Consejo Interétnico hay representantes de los 32 Pueblos Indígenas. CONIVE es miembro de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).

Los objetivos principales del Consejo Nacional Indio de Venezuela son:

a) Buscar y mantener la unidad de los Pueblos Indígenas de Venezuela.
b) Fomentar y preservar sus manifestaciones culturales.
c) Establecer los mecanismos de acción que aseguren el respeto de los derechos humanos y constitucionales de los indígenas, así como aquellos que sean específicos a nuestros pueblos.
d) Defender y recuperar las tierras indígenas.
e) Promover el estudio y divulgación de la etnohistoria y tradiciones indias.
f) Incentivar el estudio de la medicina tradicional indígena.
g) Combatir todo tipo de racismo y discriminación.
h) Fomentar la creación de unidades de producción agrícola, artesanal, industrial, entre otros., con miras a mejorar las condiciones económicas de nuestros pueblos.
i) Promover la creación de centros de información, la edición de revistas y periódicos, que permitan la difusión de la información de interés.
j) Servir de enlace entre las organizaciones indígenas y las instituciones públicas y privadas nacionales e internacionales vinculadas con la problemática indígena.

El CONIVE tiene una estructura organizativa colegiada y horizontal, como es característico en los Pueblos Indígenas. Sus órganos son: el Congreso Nacional Indio, el Consejo Directivo Nacional, la Coordinación Ampliada de Acción, con los Coordinadores Regionales, el Consejo Consultivo y las Comisiones de Trabajo. El Congreso Nacional Indio es la máxima autoridad de nuestra organización; está integrado por representantes de todos los pueblos y organizaciones indígenas afiliadas al CONIVE; se reúne ordinariamente cada tres años, y establece los lineamientos generales de las políticas y acciones del CONIVE.

La Coordinación Ampliada de Acción lo conforman los Coordinadores Regionales de las organizaciones de base y los Coordinadores Nacionales. Esta coordinación se reúne por lo menos dos veces al año, y tiene como principal atribución establecer las políticas específicas del CONIVE y la coordinación y supervisión de las mismas. El Consejo Directivo es el órgano de acción, disposición y administración de la Coordinación Nacional. Está compuesto por todos los responsables de las Comisiones de Trabajo; se reúne cada mes. Tiene como funciones: ejecutar las líneas de acción determinadas por el Congreso Indio y la Coordinación Ampliada de Acción además de planificar e impulsar planes y proyectos para el logro de los objetivos del CONIVE y de sus organizaciones de base.




Fuentes consultadas:

Sanoja M. (1982). Academia Nacional de la Historia de Venezuela.
Guillermo M, Juan R, Vinicio R y Luis H. (2008), Historia de Venezuela, (Pág. 13, teorías de los orígenes del poblamiento en Venezuela Paúl Rivet 1876-1958). Segunda edición editorial   Santillana  S.A. Caracas Venezuela

http://www.monografias.com/trabajos14/indigenas/indigenas.shtml

Henríquez Ureña, P. (1978) Las corrientes literarias en América Hispánicas. México.

Guillermo F. Rodríguez (2007). La Cuenca del Lago Tacarigua y sus Culturas Indígenas. Valencia. Venezuela.

Sanoja, M (1982). De la recolección a la agricultura. En: historia general de América

Copyright 2006 - Ministerio del Poder Popular para la Educación - Oficina Ministerial de Informática OMI - RIF: G-20000009-0  Consultado el 15 de octubre de 2007


Héctor A. García, Literatura de la Historia de Venezuela. 1 vol. Fundación Educativa visita junio del 2008.

 Rojas, Arístides. Estudios indígenas: contribución a la historia antigua de Venezuela. – Caracas.